Para
terminar de ponerle la tapa al pomo, en el día de ayer se anunciaron las
atracciones del Festival Presidente de Música Latina donde los
muchachos de la música urbana
superan en número a los de merengue y
bachata, y solo igualados por los cantantes de salsa, otro género en
expansión.
El maestro José Antonio Molina ha provocado
una especie de avispero en el ambiente artístico con sus declaraciones
de que el género urbano es un veneno para la sociedad con sus letras que
incitan a la violencia, y que a ello no se le puede llamar música.
Algunos exponentes urbanos le han respondido
de manera desconsiderada e irrespetuosa, lo que a su vez les ha
granjeado un amplio repudio social, pues con ello se dice que confirman y
le dan razón al maestro Molina en sus planteamientos.
El tema es parte de una discusión que va para
largo, en momentos en que se impulsa un proyecto de Ley para
privilegiar la difusión de la música popular y clásica en la radio, y
que en vez de apoyar, muchos están combatiendo, en medio de un cerrado
debate sobre letras y contenido. Mientras el tema se discute,
involucrando a varios sectores sociales, ya no solo el artístico, la
gente de la denominada música urbana se siguen adueñando de los
escenarios.
Expresiones hasta hace poco barriales y
marginales, cuyos exponentes se presentaban en locales como los
denominados “cars wash” o lavaderos de carros, practicamente se han
adueñado de todos los grandes eventos, como son las tarimas de fiestas
patroanles y espectáculos musicales multitudinarios, donde a los mismos
ya se les da más relevancia que a las orquestas de merengue, que
tradicionalmente eran las que desfilaban en esas carteleras.
Para terminar de ponerle la tapa al pomo, en
el día de ayer se anunciaron las atracciones del Festival Presidente de
Música Latina donde los muchachos de la música urbana superan en número a
los de merengue y bachata, y solo igualados por los cantantes de salsa,
otro género en expansión.
El hecho de que los controversiales
exponentes urbanos se hayan colocado en la primacía de la cartelera
dominicana del festival, el más importante evento artístico del país y
del área, deja mucho qué pensar, porque no se trata de una selección
antojadiza, a sabiendas de que los organizadores de este evento se rigen
por exhautivos estudios
de preferencias en todo lo que hacen. Este
fenómeno del auge y aceptación de lo urbano por parte de la juventud no
se puede ver en un contexto local, pues lo mismo ocurre en estados
Unidos, Europa y países desarrollados donde los raperos son más
populares, famosos y cotizados que los artistas