Lo que sin duda ayudará a construir una
nueva leyenda dentro de la doble hache en español, pues su final ha sido
el mismo que corrieron leyendas del género como Tupac Shakur, asegura
el periodico ElPaís.com.
“Yo escuchaba rap americano por el ritmo”,
escribió en su perfil de Facebook el músico de 27 años, que inició
formalmente su carrera en 2006, inspirado por la ignota agrupación de
merengue mambo Proyecto Family. “En aquel tiempo, me gustaba rimar y
sabía que podía hacerlo con gran facilidad”.
Aunque a los 10 años grabó su primer
material con su colega Sujeto, actualmente intérprete de merengue
urbano, Leonardo Michael Flores Ozun, el nombre detrás del álter ego,
corrió la suerte de muchos dominicanos al tener que abandonar su Santo
Domingo natal para buscar la prosperidad en la vecina Puerto Rico, en la
que, a pesar de dedicarse a trabajar en varios oficios, cultivó su
métrica, pues la Menor de las Antillas es una de las grandes catedrales
del rap latinoamericano.
Al volver a esa mitad de La Española,
Monkey Black ya gozaba de una rima filosa, arrabalera y periférica, que
distinguía por su condición de cronista de su realidad. Lo que llamó la
atención del MC Lápiz Conciente, quien se llama a sí mismo “El papá del
rap dominicano”, y gran referente del género en la isla (junto con el
polémico Vakero), con el que compuso a cuatro manos su primer gran
éxito: Tienen miedo, al que le secundaron Activo y De lo mío (en clave
de dembow, estilo primo hermano del reguetón).
Después de hacerse un nombre dentro de la
escena urbana de su país, el éxito de su tema El sol y la playa le
permitió incursionar en los escenarios de Barcelona, donde se
estableció.
En abril de 2013, a un año y medio de su
partida, la vuelta de Monkey Black causó revuelo en República Dominicana
por todos los rumores que corrían en torno al artista como su posible
matrimonio por conveniencia, su relación con la delincuencia organizada y
sus deudas.
“Yo lo que vine fue a trabajar”, afirmó en
una entrevista en un portal local. “Si no estoy aquí es porque no tengo
oportunidades, ni me nominaron al Casandra (el premio musical más
importante de ese lado de la isla). Nunca me prestaron atención. Ya
arreglé mi residencia allá, de manera que puedo viajar para todas
partes. Ahora estoy preparando mi nuevo material”.
Pero el rapero se fue con esa deuda. El
miércoles, a las 10 de la noche, en la capital catalana, varias
puñaladas, envueltas en una trama muy oscura, acabaron con su vida.