Atahualpa Amerise. Seúl, EFE. De sabor intenso, aroma penetrante y textura correosa, la carne de perro es un manjar para muchos surcoreanos que, especialmente en verano, disfrutan de platos elaborados con esteanimal a pesar del rechazo de una creciente minoría.
El consumo de carne de perro o “Kaegogi” en Corea del Sur es una tradición que data de varios miles de años y se practica de forma ocasional al ser un plato relativamente caro (de 10 a 15 euros por comensal) y solo disponible en restaurantes especializados.
“Es delicioso y no se puede comparar con el cerdo o la ternera”, afirma a Efe Park Bit-garam, estudiante de ingeniería de 23 años, mientras saborea un caldero de sopa de perro en un humilde restaurante entre la maraña de calles del mercado de Moran, al sur de Seúl.